Capítulo 7







Copla I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer
cualquiere tiempo pasado
fue mejor.

Las Coplas a la muertes de su padre, de Jorge Manrique, es una obra de finales de la Edad Media, siglo XV, época de florecimiento cultural que dará paso al Renacimiento, donde florece la poesía cortesana, más elaborada que la lírica popular e influida por la lírica provenzal e italiana, que fue recogida en Cancioneros. La condición efímera de la vida, la muerte y la vida de la fama son los temas principales de la obra.

Esta composición pertenece a la lírica y el tema es la muerte como realidad inevitable.

La voz poética nos anima a despertar y darnos cuenta de que la vida pasa rápido. Los placeres de la vida pasan rápido y los recordamos con nostalgia. Reflexión sobre la condición humana.

La métrica es una combinación de versos octosílabos y tetrasílabos, distribuidos de la siguiente manera: 8a8b4c8a8b4c 8d8e4f8d8e4f. Estos versos forman dos coplas de pie quebrado o copla manriqueña.

Manrique recurre a una serie de figuras literarias, como la metonimia, alma y seso (vv 1 y 2), refiriéndose al ser humano. Una personificación (v.1), alma dormida. Los versos 4 y 5 cuentan con una anáfora y un couplig o emparajamientos, donde se repite la misma idea. Hay una antítesis en el enfrentamiento vida-muerte, pasa-viene de los versos 4 y 5 y placer y dolor de los versos 7 y 9.

Nos encontramos ante un ejemplo de poesía culta del siglo XV, que esconde, tras su aparente sencillez, una elaboración formal. Con matices ya renacentistas, carpe diem, la voz poética refleja una de las principales preocupaciones del ser humano: el imparable paso del tiempo. 




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